La promesa de hace 10 días del vicegobernador de que se reanudaría el trabajo de la comisión de emergencia hídrica de la Legislatura coincidió con la aparente calma de la naturaleza. Las aguas habían comenzado a bajar en La Madrid y las ayudas se canalizaban en el rescate de animales, la limpieza, la reconstrucción, la reparación del daño. La población del sureste tucumano dejó de estar en el candelero.
Sin embargo, la dimensión de lo sucedido no se puede olvidar. Volvió a quedar expuesta en el programa “Panorama Tucumano” del martes pasado, cuando LA GACETA transmitió los testimonios de Rebecca, Delicia y Milagros, vecinas que habían sido entrevistadas en 2017 y volvieron a contar su experiencia: “Casi 10 años han pasado y no han hecho nada”, dijo Delicia. “La Ma (por La Madrid) es como el ave Fénix, un pueblito que se rearma de las cenizas”, añadió Milagros, para remarcar un terrible eterno retorno de la desgracia.
Informe especial: dos vecinas de La Madrid cuentan cómo vivieron las inundaciones casi diez años despuésAnoche llovió de nuevo en todo Tucumán. La historia amenaza con repetirse y aún no se ha formado la anunciada comisión legislativa.
Trabajo profundo
En las semanas que han pasado desde el 13 de marzo, cuando se anegó la población se volvió a hablar sobre el diagnóstico terminado en 2019, luego de dos años de trabajo profundo a cargo de un equipo multidisciplinario en el que dieron su aporte todos los profesionales que debían intervenir, del Estado provincial, de la Nación, de las universidades, de ONG. La tarea concluida fue llamada “Lineamientos para la elaboración de los planes hídricos estratégicos para la provincia de Tucumán”. Tenía diagnósticos, estudios y marcaba varios puntos centrales para empezar a trabajar de inmediato.
Factores de emergencia
Entre los principales desencadenantes de la crisis hídrica en la provincia el informe destaca los siguientes factores: 1) Una provincia pequeña en territorio, densamente poblada y con recursos naturales fuertemente explotados. 2) Anomia social. Insuficiente conciencia ambiental. 3) Fuerte desarrollo inmobiliario que avanza tanto sobre tierras productivas como en el piedemonte. 4) Intensa producción agrícola, pecuaria e industrial, no siempre basada en criterios de sustentabilidad y conservación de suelos o del agua. 5) Inconsistente administración del agua en todos los niveles de Estado.
Como respuesta estratégica, el documento insta a crear la Comisión Especial de Emergencia Hídrica y el lanzamiento de un Plan Rector de Gestión del Agua -de implementación a largo plazo- y un plan de contingencia de la Madrid.
Diez lineamientos
Luego expone los lineamientos para elaborar planes hídricos.
I. Constitución de una base de datos técnicos que posibiliten una toma más racional de decisiones.
II. Conformación de un corpus normativo, para enmarcar la gestión del recurso agua, sujeta a normas que hoy superponen funciones y objetivos concurrentes.
III. Conformación de comités de cuenca, los que se constituirán por regiones, procurando ordenar así racionalmente los recursos y acciones del Estado y la sociedad civil, orientados a un uso más racional del agua. .
IV. Formulación de programas de contingencia -enmarcados en el sistema nacional de riesgo, Sinagir-, pertinentes, eficaces y eficientes destinados a áreas bajo riesgo ambiental recurrente y con consecuencias productivas y humanas, tales como La Madrid, Burruyacu, Garmendia, Gran San Miguel de Tucumán, etc..
V. Instauración de un programa de recuperación y mantenimiento de la infraestructura hídrica existente, que involucre las obras que hay en la provincia.
VI. Fomento de una mayor conciencia ambiental, por parte no sólo de la sociedad civil, sino dentro de los actores del Estado, cuyas decisiones impactan con más fuerza en los recursos naturales que las acciones del ciudadano común.
VII. Llamado a la acción al sector privado, fomentando una mayor conciencia ambiental entre emprendedores agropecuarios e inmobiliarios, cuyas acciones impactan -junto con la industria- fuertemente en los recursos naturales. Se generarían así vínculos virtuosos de asociación público-privado.
VIII. Desarrollo de obras de infraestructura hídrica, nómina definida en razón de su ponderación social, política y económica.
IX. Plan de ordenamiento del territorio y sus recursos: la gestión integrada de los recursos hídricos involucra el ordenamiento territorial y sus recursos, para aportar soluciones a problemas de fondo.
X. Coordinación funcional de áreas del Estado incluyendo organismos y poderes, con injerencia en la gestión del agua.
“Todavía en estado parlamentario”
Hubo una propuesta de ley del agua, para unificar la gestión. Consultado el ingeniero Eduardo Martel, quien coordinó todo el estudio, dijo que el proyecto de ley “todavía está en estado parlamentario, en comisiones”.
Hubo un trabajo sobre la cuenca Marapa-San Francisco, y se propuso avanzar sobre cuatro cuencas hídricas. “Tal vez se hayan hecho avances, pero hasta donde sé, dispersos e inconexos”, agregó Martel. Se creó una Unidad Ejecutora de Ordenamiento Territorial, “con buenas intenciones -añadió Martel- pero sin una visión, objetivos claros ni coordinación con otros organismos y reparticiones, ni municipios ni comunas”.
Este ingeniero, en el programa “Panorama Tucumano” del martes, expuso que las obras prioritarias para La Madrid estaban cuantificadas en un valor de unos 10 millones de dólares, mientras que los “costos hundidos” llegaban a entre 25 y 32 millones de dólares. Es decir, era posible gastar menos invirtiendo en obras que reparando el daño. Dijo con énfasis que no había razones para considerar inviable la población, pese a que está en la zona más baja de la provincia, sino que había que revisar las razones naturales y antrópicas para ayudar a recuperar La Madrid.
Dicho todo esto, y visto que otra vez hay riesgo de emergencia por el agua. ¿debe ser la Legislatura la que se ocupe de formar de nuevo la Comisión, o se debe involucrar de una vez el Poder Ejecutivo? ¿Quién rescatará al ave Fénix?